Introducción
Cuando un despido se declara improcedente, el trabajador tiene derecho a una indemnización que debe calcularse de forma precisa. Aunque pueda parecer una operación sencilla, en la práctica intervienen múltiples factores: antigüedad real, periodos solapados, salarios variables y la coexistencia de dos regímenes jurídicos distintos antes y después de la reforma laboral de 2012.
El cálculo correcto marca la diferencia entre recibir lo que corresponde por ley o aceptar una cuantía inferior. En Moya y Gimeno, especialistas en derecho laboral, explicamos paso a paso cómo debe realizarse el cálculo y qué elementos suelen generar errores en empresas y asesorías.
Qué es exactamente un despido improcedente
Un despido es improcedente cuando la empresa no acredita la causa que justifica el cese o cuando incumple los requisitos formales exigidos por la ley. Esto ocurre habitualmente en despidos disciplinarios sin pruebas suficientes, despidos objetivos mal documentados o situaciones en las que el juez considera que los argumentos empresariales no son razonables.
Ante la improcedencia, la empresa debe elegir entre readmitir al trabajador o abonarle la indemnización legal. Esta indemnización no es negociable: se calcula según la antigüedad y el salario, aplicando la regla dual de 45 días por año antes de 2012 y 33 días por año desde esa fecha.
Paso 1: determinar la antigüedad real
El cálculo comienza por establecer la antigüedad exacta del trabajador. La antigüedad no siempre coincide con la fecha del último contrato. En ocasiones, contratos temporales previos, periodos por ETT, interrupciones breves, conversiones a indefinido o trabajos encadenados obligan a un análisis más profundo.
También es habitual que empresas no computen periodos que sí deberían incluirse, como vacaciones no disfrutadas, determinados periodos de excedencia o interrupciones que jurídicamente no rompen la continuidad laboral. Una antigüedad mal calculada puede alterar la indemnización en miles de euros.
Paso 2: calcular el salario regulador
El salario regulador es la base sobre la que se calcula la indemnización. No es simplemente la nómina mensual, sino un valor que integra todos los conceptos salariales, prorrateos y, en muchos casos, variables. Un error en este cálculo distorsiona todo el resultado posterior.
En general, el salario regulador incluye salario base, complementos fijos, antigüedad, pluses salariales y pagas extras. En casos de comisiones o incentivos, debe hacerse una media representativa del periodo previo al despido. Aquí es frecuente que la empresa ofrezca un cálculo incorrecto o incompleto.
Elementos que sí deben incluirse en el salario regulador
• Salario base y complementos salariales fijos.
• Prorrata de pagas extras.
• Media de variables (comisiones, incentivos, bonus) si forman parte del salario.
Con estos datos se obtiene el salario diario, que es la unidad fundamental para el cálculo.
Paso 3: aplicar los días por año según los dos regímenes legales
La indemnización por despido improcedente exige dividir la antigüedad en dos tramos: uno previo al 12 de febrero de 2012 y otro posterior. Cada uno tiene su propio tipo de cálculo y límites máximos.
El periodo anterior al 12/02/2012 se calcula a razón de 45 días por año con un tope de 42 mensualidades, mientras que el periodo posterior utiliza 33 días por año con un tope de 24 mensualidades. Cuando el trabajador ya acumulaba 720 días de indemnización el día de la reforma, ese tope se cristaliza salvo que el tramo previo ya supere esa cifra.
Este doble sistema provoca que trabajadores con la misma antigüedad puedan recibir indemnizaciones muy diferentes, según la parte que corresponda al periodo anterior a la reforma.
Paso 4: multiplicar los días indemnizables por el salario diario
Una vez obtenidos los días indemnizables de cada tramo, se suman y se multiplican por el salario diario. Este paso genera la cuantía bruta de la indemnización, que posteriormente se ajusta, si procede, a los topes máximos.
El cálculo debe ser exacto: decimales, prorrateos, meses incompletos y periodos mixtos pueden tener un impacto relevante. La empresa está obligada a entregar un cálculo detallado, pero en muchos casos este documento no incluye todas las variables correctas.
Ejemplo práctico
Un trabajador despedido en enero de 2025, con antigüedad desde enero de 2008 y salario regulador de 80 €/día, tendría dos tramos diferenciados. Más de cuatro años anteriores a 2012 se calcularían a 45 días por año, y el resto a 33 días por año. La suma de ambos tramos podría superar fácilmente los 600 días de indemnización. Multiplicado por el salario diario, la cuantía rondaría los 48.000 €, dependiendo de los ajustes finales.
Este tipo de cálculos revela por qué es tan relevante entender el desglose y no aceptar cifras estimadas sin comprobación.
Casos especiales en los que el cálculo se complica
Existen situaciones en las que el cálculo requiere un análisis jurídico más exhaustivo: salarios muy variables, incentivos irregulares, contratos sucesivos, periodos de inactividad, reconocimientos de antigüedad parcial o conflictos sobre categoría profesional.
También pueden existir errores cuando la empresa computa mal las pagas extras, no incluye variables o aplica indebidamente los topes legales. Cada una de estas situaciones puede alterar de forma significativa la indemnización final.
Cómo te ayuda Moya y Gimeno
En Moya y Gimeno revisamos tu caso de forma completa para comprobar si el despido es improcedente, calcular correctamente la indemnización y negociar con la empresa para asegurar que recibas la cantidad que te corresponde. Nuestro equipo laboralista se encarga de analizar tu salario, tu antigüedad y el encaje legal concreto de tu situación.
También intervenimos en conciliaciones ante el SMAC, negociaciones privadas y demandas judiciales por despido. Puedes contactar con nuestro equipo a través de derecho laboral o mediante la sección de contacto.
Conclusión
Calcular la indemnización por despido improcedente exige precisión técnica y conocimiento de los criterios legales aplicables antes y después de la reforma de 2012. Un cálculo erróneo puede reducir de forma injustificada la cuantía que el trabajador tiene derecho a percibir.
Una defensa laboral experta garantiza que la empresa no aplique reducciones indebidas, que se computen correctamente todos los periodos y que el salario regulador se calcule de forma correcta. La diferencia entre un cálculo correcto y uno erróneo puede ser muy significativa.
